Enero saludable
Martes, 9 de Enero de 2024
Eva González
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Bienvenida la tranquilidad hogareña y el caldo casero de pollo. Tras las opíparas Navidades, comenzamos año con buenos propósitos que incluyen comer menos y mejor. Aquí algunos consejillos y recetas propias con alimentos saludables.
Enero ya llegó –¡al fin!- y con él los buenos propósitos para el nuevo año, que casi siempre tienen como objetivo mejorar nuestra salud. Dejar de fumar, hacer más ejercicio y seguir una dieta saludable son las metas más comunes que solemos proyectar los primeros días del año, motivados principalmente por los copiosos banquetes navideños, que nos hacen sentir cierto hartazgo de la comida en general y de los dulces en particular.
Servidora acoge con especial entusiasmo el nuevo año pues, tras un mes de mucho ruido y celebración, enero nos permite reencontrarnos con nosotros mismos y con nuestro hogar en calma, pero también nos invita a reconciliarnos con la esencia de la comida. Ahora volvemos a apreciar las sopas caseras, las cremas de verduras, las legumbres en elaboraciones sencillas o el pescado blanco al vapor.
Es momento de reivindicar lo simple, lo básico y lo sencillo para dar una tregua al cuerpo y ayudarle a desintoxicar los excesos. Por ello es buena época por ejemplo para consumir alimentos amargos, buenos para el hígado, sobrecargado tras las copiosas comidas. Vegetales de hoja verde como los berros, la rúcula o las espinacas pueden ser ahora nuestros mejores amigos, igual que las crucíferas (brócoli, las coles de Bruselas, la coliflor o romanesco -en la imagen inferior-). Las cremas frías de legumbres o verduras, como el baba ganoush o el hummus, son también saciantes y sabrosas por su condimento a base de especias y pueden acompañarse de unas tostitas de pan de calidad o de unos crudités.
Pasta con romanesco y 'pelín' de Parmesano. También puede prepararse con brócoli o coliflor. Se cuece todo en la misma cazuela ¡fácil y saludable!
Recomendables son las carnes magras de pollo -mejor ecológico- o conejo y el pescado blanco (bacalao, merluza…). Del mismo modo, podemos abrirnos al cada vez más atractivo mundo de la proteína vegetal, con alimentos como el tofu, el tempeh o el heura, este último de aparición más reciente y con textura similar al pollo. Y para postre: yogur ¡sin azúcar!, fruta o una infusión: de cardo mariano, de cúrcuma, de limón y jengibre… El té verde -o el té matcha- también es una buena opción por sus propiedades antioxidantes, infusionado en agua o quizás en alguna leche vegetal, ahora tan en boga.
En casa es fácil implementar estos cambios si uno quiere, fuera es cuestión de escoger con cabeza. Empezar con un consomé o una crema por ejemplo puede aplacar el hambre para poder comandar de segundo algo menos calórico, quizás a la plancha o al horno. Las ensaladas siempre son una buena opción, siempre con el aliño aparte para que podamos componerla a nuestro gusto y controlar la cantidad de salsa que realmente precisamos.
Una de mis ensaladas favoritas que me preparo en casa, con proteína vegetal y sin gluten ¡plato único!. Contiene trigo sarraceno cocido, granada, berros -u otra hoja verde- germinados, semillas, aguacate, berenjena plancheada y tofu ahumado
Mi crema superfood favorita: de Kale - o col rizada-, puerros y alubias negras, con topping de queso de cabra, lino molido y chips de kale
Optar por platos de verduras siempre es un buen entrante fuera de casa, aunque el modo en que están cocinadas influye en su aporte calórico y por supuesto en su digestión. Una tempura de verduras no es la mejor opción si tratamos de cuidar nuestro hígado, sin embargo una crema de calabaza con curry, una sopa de cebolla o una ensalada de maruja son opciones más que aceptables.
¡A degustar enero!
Eva González Hernández
Directora de Hosteleriasalamanca.es
IG: @evagonzalezperiodistagastro
eva@hosteleriasalamanca.es
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