Enamorada de los boniatos morados

Martes, 1 de Abril de 2025
Eva González

De brillante color púrpura, difíciles de encontrar y con mucha fibra y antioxidantes. Y tan versátil que puede incluirse en recetas saladas y dulces. ¡Aquí mi homenaje a este precioso tubérculo!

Hace unos meses vi en Netflix el repor The BlueZones de Dan Buettner, en él descubri que uno de los platos que comía habitualmente una de las comunidades más longevas del planeta en Okinawa (Japón) era un guiso con verduras y tubérculos locales, entre ellos el boni imo, una suerte de boniato morado que me volvió loca desde el primer momento que lo aprecié en la pantalla. Su color púrpura brillante y su singularidad, pues no es fácil encontrar esta variedad de boniato, me emocionó como una niña ante una golosina nueva. Y es que la variedad más habitual de boniatos a la que tenemos acceso es la de carne anaranjada que también me encanta. Sin embargo, en tiendas de alimentación latina el más común es el que tiene piel rosada y carne blanca, que para mi gusto es el más tosco. 

Foto sup: boniatos morados al natural, cuentan con mucha fibra y antioxidantes
Foto inf: Puesto del madrileño Mercado de las maravillas con variedad de tubérculos y boniatos

Desde entonces he buscado y rebuscado estas batatas moradas allá donde he ido. En Salamanca únicamente he tenido la suerte de encontrarlos en un par de ocasiones puntuales en un pequeño supermercado ecológico. El otro día en una de mis visitas a Madrid me acerqué al Mercado de las Maravillas, en Cuatro Caminos, un barrio con gran porcentaje de población filipina y latina. Y allí en uno de los puestos del mercado los vi, no pude disimular mi alegría y me hice con unas cuantas unidades que traje a mi cocina como si de un auténtico tesoro se tratara.

Desde entonces los boniatos morados han sido una constante diaria en mis recetas, resultan ser una guarnición perfecta para cualquier elaboración (carne, pescado, tofu…), también los añado a sopas, a platos de legumbres e incluso los templo y los incluyo en ensaladas, aderezados con un poquito de tahini (crema de sésamo) y pimienta negra. El colmo de la versatilidad de este tubérculo ha sido incluirlo cocido y triturado en una crema de chocolate y coco sin azúcar (no tuvo mucho éxito en casa la verdad) y en un bizcocho casero, en este último caso con muy buenos resultados, pues le aportó jugosidad y un agradable dulzor natural.

Foto sup: Sopa miso casera con fideos de arroz rojo y boniatos morados
Foto inf: Curry de tofu con guarnición de boniato morado cocido

La pena es que mi arsenal de tubérculos púrpuras se agotó ayer y no sé cuándo podré volver a renovarlo… Mientras tanto me deleito recordando algunos de los platos en los que los he incluido y que os dejo en las imágenes ¿no os parece que son una auténtica belleza? 

Eva González Hernández
Directora de Hosteleriasalamanca.es
IG: @evagonzalezperiodistagastro
eva@hosteleriasalamanca.es  



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