Poner la harina en el bol de la amasadora, añadir la levadura desmenuzada, el aceite, el azúcar y el agua y amasar con el gancho utilizado para tal efecto o a mano. Cuando lleve un rato de amasado añadir la sal y si es necesario un poco más de agua.
Una vez obtenida una masa elástica y no demasiado dura, ponerla en un bol y dejar reposar tapada con papel film o con un paño limpio, hasta que aumente el doble de su volumen. A veces es bueno dejar la masa en la nevera de un día para otro.
Desgasificar, es decir aplastar para quitar el aire y estirar sobre la mesa, enharinada con un rodillo también enharinado, poner luego una vez estirada en una bandeja de horno con papel y rociar con aceite de oliva, salpicar con orégano picado, colocar aceitunas negras troceadas y cocer en el horno a 200º C hasta que esté hecha.
Vaporizar el horno poniendo un poco de agua en un cacito y retirándolo unos minutos antes de terminar de hacerse la focaccia. Dejar enfriar sobre rejilla, antes de consumir.
Este pan de origen italiano, muy extendido por toda Europa en diferentes versiones, es ideal para hacer en casa y además podemos enriquecerlo tanto como deseemos. Tiene mil y una combinaciones.